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Lunes, 6 de Diciembre de 2021

Socios argentinos de Evo ahora tratan de vincular a hija de Trump en el “golpe” a Morales

ESPECIALES | 18 Jul 2021

Todo vale en el montaje de la izquierda. Ahora buscan el “origen del golpe” en el incendio de la Chiquitanía, la "coordinación" de Macri, Moreno y otros expresidentes, hasta terminar de afirmar que existe un “nuevo Plan Cóndor” en marcha en todo el continente

VISOR BOLIVIA / Redacción.- La izquierda regional, sobre todo desde Argentina, ha comenzado la etapa final de su montaje para apoyar la versión del supuesto “golpe” a Evo Morales de noviembre de 2019. Esta vez, Ivanka Trump es mencionada como parte de los hechos por activistas radicales kirchneristas, socios del jefe cocalero.

Según reporte del medio izquierdista Página 12 de Argentina, la Organización Barrial Túpac Amaru ha solicitado una investigación contra el gobernador de la provincia Jujuy, Gerardo Morales, para que brinde un informe sobre el viaje que hizo la hija del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a esa región en septiembre de 2019.

Para el coordinador nacional de esa organización, Alejandro Garfagnini, Ivanka Trump llegó a Jujuy el 4 de septiembre de 2019 en un avión militar de la Fuerza Aérea de EEUU con “importantes funcionarios del citado país”, y el gobernador de esa provincia a partir de entonces fue una pieza “en el apoyo logístico a la planificación y ejecución del golpe de Estado en Bolivia”.

El grupo argentino de la activista indígena Milagros Sala, trata de sumarse a las denuncias del gobierno de Alberto Fernández contra el expresidente Mauricio Macri, sobre el presunto envío de “material bélico” para “apoyar la represión” en Bolivia, como señala la versión kirchnerista.

Macri y cuatro de sus colaboradores en el Ejecutivo, han sido denunciados por las figuras penales de incumplimiento de deberes, contrabando aduanero agravado, entre otras.

En Bolivia se maneja la versión de que Macri envió material “letal” para reprimir las protestas ciudadanas posteriores a la renuncia de Evo Morales, pero que llegaron al país precisamente el primer día en que Jeanine Áñez ejercía la Presidencia del Estado.

El embajador de Argentina en Bolivia durante esas jornadas de convulsión social, fue Normando Álvarez García, a quien los Túpac Amaru quieren hacer ver como “operador” del “golpe” en Bolivia.

“En el día de hoy, Gerardo Morales va a condecorar a Normando Álvarez García, su actual Ministro de Trabajo y entonces embajador Argentino en Bolivia, quien recibiera y entregara las armas y municiones denunciadas por el Gobierno Nacional”, protestó Garfagnini, el viernes.

"GOLPE" DESDE LA CHIQUITANÍA

Sobre Trump, el portal Página 12 especula y trata de forzar una relación de hechos con un viaje paralelo del gobernador de Jujuy a Santa Cruz, Bolivia.

“El Hércules C130 había sido utilizado horas antes por Gerardo Morales para regresar de Santa Cruz de la Sierra, allí donde estaba prestando apoyo logístico al “combate de incendios”. Horas después de la visita de Trump, el Hércules C130 volvió a despegar con destino a Santa Cruz de la Sierra. No existen registros oficiales de los bienes trasladados en cada viaje, ni pedido de autorización al Congreso para el arribo del avión que trasladaba a Ivanka Trump, ni detalle del personal militar que la acompañaba, ni detalle de armamento y equipamiento arribado al suelo Argentino para asegurar la custodia de la principal asesora presidencial de aquél entonces”, cita.

Pero el guión que los aliados de Evo Morales tratan de imponer, se extiende hasta las quemas de la Chiquitanía de agosto de 2019, y con ello tratar de relacionar a los grupos cívicos cruceños con EEUU, tal como lo hicieron entre 2008 y 2009, para luego judicializar y perseguir a la oposición boliviana.

Para la izquierda argentina, hubo coordinación entre Macri y Trump para enviar apoyo logístico para apagar los incendios en Bolivia, pero aquello sirvió para comenzar a gestar el “golpe” a Morales Ayma.

La figura “clave” para este relato es el gobernador Morales, que desde esos incendios envió equipos, material y brigadistas a Santa Cruz en aviones de la Fuerza Aérea de Argentina.

Sin ninguna prueba, el portal Página 12 cita que en agosto de 2019 “el recambio de brigadistas y los aviones con envío de materiales de “ayuda” fue incesante hasta el golpe de Estado”.

Luego sugiere que entre el 22 de septiembre y el 3 de octubre de ese año, cuando Morales aún era presidente del Estado Plurinacional, se desarrolló la operación “Integración Norte” del Ejército Argentino con tareas de adiestramiento a dos mil efectivos. Esa acción es atribuida, otra vez, al gobernador de Jujuy, para llegar a implicar a Macri y el supuesto envío de armas y escuadrones a La Paz en noviembre de 2019.

Ya en la visita de Trump a Jujuy, activistas como el piquetero argentino Juan Grabois, conocido por ser un elemento de desestabilización en su país, falsearon fotos para decir que la norteamericana "posaba" en la frontera de Purmamarca, junto a la "autoproclamada Jeanine Áñez y Luis Fernando Camacho". La imagen montada compartida por Grabois en algunos portales argentinos fue calificada como noticia falsa por Chequea Bolivia.    

“PLAN CÓNDOR 2.0”

Todo ese manejo forzado de hechos y fechas por la izquierda radical internacional, solo responde al guión que se lanzó en Cuba a principios de año, para hablar del riesgo de un “nuevo Plan Cóndor para las Américas”.

Los teóricos neomarxistas llaman “golpe suave” o “de baja intensidad” a todo movimiento social, cívico, político o activista, que vaya en contra del esquema del socialismo del siglo XXI y los gobiernos de la Alianza Latinoamericana para los pueblos de Nuestra América (ALBA), hoy reciclados en el Grupo de Puebla, con el ingreso e influencia de un México gobernado por Andrés Manuel López Obrador.

Esos “golpes suaves”, para estos teóricos de izquierda, siempre responden a los intereses de EEUU mediante la CIA y el Pentágono. El guión manda a acusar de “financiados por el Imperio” a todo opositor a los regímenes del venezolano Nicolás Maduro, el nicaragüense Daniel Ortega o en el caso del boliviano Evo Morales, como un “golpe de Estado” consumado.

Después de la caída de Lula da Silva en Brasil, Michelle Bachelet en Chile, Rafael Correa en Ecuador y finalmente Morales en Bolivia, desde La Habana se lanzó la idea del “nuevo Plan Cóndor” para identificar a cualquier opositor interno como “aliado de EEUU” y así tratar de retomar el poder en cada uno de esos países, sea con el desgaste a Jair Bolsonaro, la exigencia de una nueva Constitución a Sebastián Piñera o con las protestas escalonadas contra Iván Duque en Colombia y la amenaza de convulsionar Perú si el ente electoral no proclama en los siguientes días a Pedro Castillo como nuevo presidente del país incaico.

Retomando el caso Bolivia, el actual presidente Luis Arce y sus ministros, sobre todo el de justicia, Iván Lima, y el de Gobierno, Eduardo del Castillo, junto al Ministerio Público llevan una incesante persecución y detención contra la expresidenta Jeanine Áñez y su gabinete, pero además a los jefes militares y sectores policiales que fueron parte de la etapa de transición.

En el ámbito externo se acusó a Macri del envío de esas “armas letales”, pero también al expresidente de Ecuador, Lenín Moreno, por haber prestado material antimotines, todo durante las dos primeras semanas de gestión de Áñez, cuando se registró los enfrentamientos luctuosos de Senkata en El Alto y Sacaba en el trópico de Cochabamba, ambos bastiones de Morales y el MAS.

“Reafirmamos que se halla en marcha el Plan Cóndor 2 y debemos acordar medidas para que los gobiernos de la derecha de Latinoamérica no sigan participando en los golpes de Estado bajo la dirección de Estados Unidos, provocando luto y dolor a nuestros pueblos”, tuiteó Morales el pasado domingo en alusión a ambos casos.

El aparato mediático del gobierno de Luis Arce, al unísono comenzó a hablar de ese “plan 2.0”, pero también de llevar los antecedentes históricos del “golpe” a Morales, hasta la quema de la Chiquitanía. El intento es claro, para tratar de llegar de algún modo a la dirigencia regional y cívica de Santa Cruz, como el actual gobernador Luis Fernando Camacho, quien fuera presidente del Comité Cívico Cruceño entre 2018 y 2019.

El 6 de julio, la agencia gubernamental de noticias ABI titulaba oficiosamente “11 indicios muestran que le golpe se gestó desde el incendio en la Chiquitanía, paros cívicos e involucró a civiles, OEA, policías y militares”.

El caso y las interminables versiones siguen. Hoy el ministro de Defensa de Argentina, Agustín Rossi, volvió a señalar que Mauricio Macri brindó su "apoyo" al "golpe" con el envío de pertrechos para el grupo "Alacrán" que custodiaba la Embajada en La Paz. 

Sin embargo, el ministro Lima confirmó que la solicitud de ingreso de material la hizo la gendarmería argentina a sus autoridades aduaneras el 7 de noviembre, cuando Morales todavía era presidente, y que los entonces ministros Javier Zavaleta y Carlos Romero, ya en Bolivia, "tenían el control de la tramitación de este ingreso de armas".

//@VisorBolivia//

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